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Libro “Cuando el Ángel pase lista” de Eva Débia: sin imaginación, no hay libertad




Por Francisco Marín naritelli, publicado en El Mostrador (12 de diciembre 2021)


Si pudiéramos hablar de colores cuando escribimos o leemos, bien podríamos señalar que «Cuando el ángel pase lista» pasa de tonalidades claras a castaños o sepias, incluso rojos intensos, pero no en una incoherencia paroxística, sino como una suma existencial, henchida de claroscuros. Porque tanto como hay ternura y esperanza, hay dolor, enfermedad y muerte.

“La esperanza huele dulce, sobre todo si viene desde los pobres; ahí toma una brisa frutal que se asemeja a las manzanas verdes o a las chirimoyas recién cosechadas”, fragmento del libro.

“Cuando el Ángel pase lista” (Ediciones del Gato, 2021) de la escritora chilena Eva Débia (La Serena, 1978) corresponde a un conjunto de narraciones breves que reúne, con sutil pulcritud y diversos registros de habla, terrores infantiles, curas pedófilos, avemarías, supersticiones, espíritus mapuche, pandemias, el genocidio selknam, enojosas llamadas telefónica sobre deudas inexistentes, una performance feminista frente a una comisaría de Carabineros, junto a pequeños encantos urbanos como escuchar melodías en un personal stereo, viajes incómodos en el metro como astronautas transitando por planeta ajeno o la imaginaria reflexión de la estatua del mismísimo Balmaceda en pleno estallido social; además de todo un universo pop. ¿Un afiche de Pablito Ruiz de la revista TV Grama? ¿Una foto de Luis Miguel? ¿Canciones de David Bowie? ¿Un armario enorme como un original de Las Crónicas de Narnia? ¿Una bailarina del mismísimo Bim Bam Bum?

Claro, eso y mucho más…

La autora despliega su imaginación, su versatilidad (y también sus matices) en medio de barricadas, el ruido de bocinas, el gas pimienta y las lacrimógenas, centros de atención al cliente, viejas casas de campo a punto de ser demolidas, en múltiples escenarios: Arica, San Antonio, Santiago, La Araucanía o Porvenir. Un realismo no tan mágico, o quizá sí, puesto que el terror, de ahí la sorpresa, está a la vuelta de la esquina, tan cotidiano como feroz, más aún, en este horroroso Chile de abusos, injusticias, deudas, violencias y burocracias. Pero también el Chile del perro Matapacos, muchedumbres, convicción y banderas multicolores.

Destaco, por ejemplo, este retrato duro pero a la vez conmovedor de la vejez en el cuento La menor:

“Mi Violetita, que siempre fue una mujer luminosa y vibrante, se resecó por dentro de a poquito, como si fuera una uva pasa puesta al sol. La osteoporosis, la diabetes, la hipertensión, las jaquecas crónicas, el hígado graso. Nuestra mesita de luz, que en otros tiempos desbordaba flores y libros, empezó a cubrirse de medicamentos con nombres impronunciables y cada vez menos asequibles”. (pág. 87).

Si pudiéramos hablar de colores cuando escribimos o leemos, bien podríamos señalar que Cuando el ángel pase lista pasa de tonalidades claras a castaños o sepias, incluso rojos intensos, pero no en una incoherencia paroxística, sino como una suma existencial, henchida de claroscuros. Porque tanto como hay ternura y esperanza, hay dolor, enfermedad y muerte.

“Los ojos de Pablo tienen un brillo de caleidoscopio que consigue marearte si los miras demasiado tiempo. Así me sentía, colgando de un risco y a punto de caer por la cascada, pero no por el recuerdo de la más amorosa mirada que haya sentido, sino por la velocidad que tomó el auto en el que oficiaba de copiloto” (cuento Liviandad primigenia, pág. 27).

El sociólogo Zygmunt Bauman se interrogaba acerca de “¿qué clase de libertad hemos conquistado si tan solo sirve para desalentar la imaginación?”, cuando discutía y tensionaba la noción de libertad humana en la era posmoderna. Porque, siguiendo el argumento, libertad e imaginación no son incompatibles. No deben ser incompatibles. Al contrario. Estas narraciones, entonces, nos recuerdan que “la humanidad es un cruel matadero”, como nos decía con estrepitosa actualidad, Stefan Zweig. Es verdad. Toda la razón. Pero el placer de la literatura y de toda expresividad humana, nos permite afirmar que mientras haya imaginación, otra vida puede ser posible.

Ficha técnica

Eva Débia.

Cuando el Ángel pase lista.

Ediciones del Gato, 2021.

137 páginas.

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